La herida Moderna del Sagrado masculino
- bitacoraparaelalma
- Jan 8
- 5 min read
"El poder no consiste en infligir dolor, sino en destruir la capacidad humana de sentir". George Orwell✨
"Despojar a alguien de su sensibilidad es la manera más eficaz de someterlo". Simone Weil

Bitácora de mi alma: Dic 20, del 2025
Luna Nueva en Sagitario, mostrando lados oscuros de mi libertad.
“La Mujer dijo: Haré dioses a mi imagen, conforme a mi semejanza. Y los creó macho y hembra” Natalia Doco.
La herida del masculino no se creó sola…
Desde el principio de la humanidad, los comportamientos eran mucho más básicos, el hombre cazaba y la mujer protegía a las crías, tal como los mamíferos que somos, eramos seres instintivos, conectados a la naturaleza y al ritmo de la vida.
Los seres humanos, curiosos por naturaleza, fuimos complejizándonos; No sabría identificar en qué momento exacto de la historia nació el ego y se perdió la inocencia, pero lo cierto es que las religiones monoteístas y patriarcales están llenas de historias de conquistas, mentiras y guerras de poder, en ellas se exaltó una supuesta integridad y conexión con Dios como el único camino correcto de SER, pero siempre desde la figura de un Dios castigador, que enviaba mareas y plagas cuando sus hijos no eran obedientes, La sumisión se instauró a través del miedo.
Para las tres religiones patriarcales monoteístas que gobiernan gran parte del mundo, el poder y los saberes femeninos eran un obstáculo, una mujer que se sabe libre es difícil de dominar, y un hombre adoctrinado para ver a la mujer como un ser inferior, mientras se le exalta su fuerza bruta, es la forma más efectiva de crear un mundo fácil de controlar, donde reyes y personas de poder decidían sobre la vida de los “inferiores”.
Si avanzamos en la historia, aparece con fuerza el famoso deseo por el hijo varón “para perpetuar el linaje”, una fantasía, porque el linaje se perpetúa de vientre a vientre, no hay nada más íntimo y sagrado que un vientre creando dentro de sí a un ser humano que, decirle SI a la vida, ese es el verdadero linaje.
No es un secreto que los prostíbulos han existido desde hace muchos años, las mujeres han intercambiado placer por supervivencia, y el abuso y el tráfico de mujeres (uno de los demonios más grandes de este planeta) también son tan antiguos como la humanidad.
El sexo, como instinto primitivo, como pecado y como lujuria, nos ha acompañado desde siempre. Emperadores mesopotámicos raptando y violando niñas, reyes casándose con niñas menarcas para gobernarlas… Todas esas heridas son antiguas y forman parte de la experiencia humana.
La raíz es simple: jerarquía y control.
Podría escribir un libro (tal vez lo haga) sobre cómo el hambre de poder es lo que nos mantiene desconectados del amor incondicional, pero hoy quiero enfocarme en la temática de este blog: la herida moderna del masculino.
Hace un tiempo estuve conversando con un chico durante algunas semanas, hasta que el algoritmo de Instagram comenzó a mostrarme el contenido al que él le daba “like”: chicas de OnlyFans. Me senti incomoda y automaticamente me aleje.
Comenté la situación con un amigo, hombre, quien me tildó de exagerada.
Me dijo que “todos consumen ese tipo de contenido”, que es solo entretenimiento y que existe una clara diferencia entre lo que se ve en redes o en la pornografía y la mujer con la que se quiere construir una relación.
Por supuesto, después de tanto trabajo interno, ese comentario me detonó profundamente. Se sigue polarizando a la mujer de un extremo al otro: o prostituta o santa.
Los hombres aprenden a vincularse desde la polarización: a la mujer como hija u objeto a través del control, o como madre a través de la carencia.
Tampoco se les enseña a sostener todos los arquetipos de una mujer.
Inconscientemente, preferirlas frágiles y jóvenes les da una falsa sensación de poder y de hombría, pero el verdadero hombre camina al lado de una Gran Diosa.
Los niños y los débiles tienen miedo de las brujas, de las mujeres completas, pero los verdaderos hombres poderosos se casan con ellas.
Semanas después, cuando finalmente logré el despertar de mi energía kundalini y de mi energía sexual (tema para otro blog), comencé a investigar cómo utilizar esa energía a mi favor.
En ese camino me encontré con un libro, Sacred Sexuality, de Zayne Francis.
Lo compré pensando que sería algo diferente, pero al empezar a leerlo se me voló la cabeza, leer la experiencia y la expansión desde la esquina del sagrado masculino fue revelador.
Si eres un hombre sagrado que vive depresión, desconexión o adicciones a la pornografía, te recomiendo con amor, leerlo.
Comprender cómo ellos también son víctimas del sistema, condicionados desde pequeños a consumir material explícito; cómo se desconectan de su alma y quedan atrapados en lo instintivo; cómo estas adicciones los condicionan a no estar presentes en el amor incondicional con sus parejas; cómo su cerebro funciona desde la dopamina y el placer sintético… Todo cobró sentido.
No es un secreto que la sociedad no está diseñada para enseñarnos a usar la sexualidad como una herramienta sagrada de creación, y viniendo de una de las sociedades más machistas, la latina, comencé a recordar anécdotas de amigos y primos: cómo el primer encuentro sexual muchas veces es orquestado por los hombres del clan con una prostituta, lo cual también es una forma de violencia sexual infantil; cómo son vanagloriados por “tener” a la novia o pareja más bonita; cómo en Latinoamérica el culto a las reinas de belleza, las prepagos y los estereotipos corporales crean una profunda dismorfia corporal sobre cómo “debe” lucir una mujer para estimularlos.
Y ni hablar de una de las bases más oscuras de esta sociedad: la pedofilia.
El deseo por vulvas sin vello, cuerpos extremadamente delgados, “fáciles de dominar”, cuerpos de niñas.
Ahí comprendí que la herida es colectiva. Que tanto hombres como mujeres estamos siendo criados desde el mismo lugar: el miedo. Y que la verdadera revolución es volver al AMOR.
El amor como energía, no el amor de animalitos mamiferos.
La guerra es en contra de lo que nos hace poderosos: el amor, la seguridad, la familia.
No se puede tener una familia amorosa con un padre que no honra a la madre porque sigue atado a estas adicciones, no se puede criar en conciencia si no hay seguridad en el hogar, si la casa no es un lugar seguro, y lo que hace que un casa sea segura es una madre en calma, un vientre transmutando y multiplicando desde el amor.
Este blog es una invitación a los hombres a volver al centro, a decirles que sus heridas también son vistas y reconocidas, que su deseo de amar y ser amados es lo más genuino de su experiencia humana, que el sagrado masculino protege y provee con facilidad y gozo, y que el único camino hacia el amor incondicional es el hogar, pero primero hay que ser hogar nosotros mismos.
Honren y amen a sus esposas, a sus madres, a sus hermanas y amigas.
Reconozcan que la adicción a este tipo de contenido los está desconectando de su grandeza, de Dios y del amor.
El sagrado masculino es necesario, jamás caeré en la trampa del feminismo como otra corriente llena de odio y separación.
El mundo nos necesita juntos y en amor, porque la Diosa los creó macho y hembra para disfrutar juntos, y seguir multiplicándonos en gozo, disfrutando como humanos este gran vientre que es Gaia.
Con amor y enamorada de Sagrado Masculino, Marijo
🐋🦋 10.23




Comments